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CALIDAD DE VIDA |
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Objetivos
Generales:
a) Mantenimiento o aumento de la calidad de vida de los pacientes
y sus familiares.
b) Optimizar los límites de probabilidad de sobrevivencia en las
mejores condiciones a través de una vida
responsable y cuidada.
c) Consolidar la adhesión a los tratamientos médicos y
quirúrgicos si los hubiere.
d) Lograr una vida productiva y lo más integrada posible a la
familia y a la sociedad.
Objetivos Específicos:
Atender a la amenaza básica a la integridad que representa la
enfermedad, sensación de pérdida de
control, dependencia y miedo al abandono,
pérdida de la identidad y el significado mismo de la enfermedad,
así como aspectos relativos a los temores
básicos a la discapacidad y la muerte.
De la misma forma, atender a los síntomas colaterales del
tratamiento médico y los relacionados con
la evolución de la enfermedad, especialmente
el control del dolor, la ansiedad, depresión y
sentimientos de impotencia.
FORO DE CALIDAD DE VIDA :
alua@eListas.net
Les informamos que
hemos creado una lista de correo sobre Calidad de Vida en Lupus.
Pueden anotarse para compartir y aportar reflexiones, novedades y
todas aquellas cosas que contribuyan a acompañarnos mutuamente
ACLARACIÓN: las consultas personales continúan siendo atendidas
en el mail de ALUA (info@alua.org.ar).
Este grupo (alua@elistas.net)
NO es para requerir información específica sobre la enfermedad.
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o pueden hacerlo desde
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A SU DISPOSICIÓN: CD PROGRAMA DE
RELAJACIÓN
(Dra. M. Cristina LUNIC)
SOLICÍTELO |
Calidad de Vida relacionada con
la Salud en pacientes con Lupus Eritematoso Sistémico(LES),
relación con variables sociodemográficas y valores nacionales.
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Grupo de Calidad de Vida en Enfermedades
del Tejido Conectivo
| Calidad de
Vida en Lupus
Dra. María
Cristina LUNIC
Médica Reumatóloga y Terapeuta
Sistémico y Cognitivo Conductual
(24º Simposio Médico de ALUA -
13.08.02)
En este espacio
vamos a ver:
1) QUE ES CALIDAD DE VIDA RELACIONADA CON LA SALUD
2) QUE LE SUCEDE A UNA PERSONA ANTE UN DIAGNOSTICO DE
LUPUS ERITEMATOSO SISTEMICO
3) COMO PROCESAMOS LO QUE NOS SUCEDE
1) ¿QUE ES CALIDAD DE VIDA RELACIONADA CON LA SALUD, (CVRS)?
Calidad de Vida es una transdisciplina que reúne
conocimientos médicos, diferentes técnicas psicológicas y
neurolinguísticas, con el objetivo de ayudar a los pacientes
con enfermedades crónicas, a aprender a sobrellevar el
diagnóstico y tratamiento de su enfermedad. Es una
disciplina que ha comenzado a desarrollarse hace alrededor
de 25 años en otros países, como consecuencia del aumento de
la sobrevida lograda en pacientes con enfermedades crónicas,
lograda por el avance de la ciencia y la tecnología
La expectativa de vida de los pacientes con lupus en los
últimos 50 años, se vió quintuplicada. En 1950 un paciente
con lupus tenía una expectativa de vida a cinco años de casi
un 50 %. En 1999, según datos publicados, un paciente con
lupus desde el momento del diagnóstico tiene una expectativa
de vida a 25 años de más del 50%.
Como consecuencia de esta prolongación de la vida, los
pacientes, tienen que aprender a convivir con la enfermedad,
y los médicos debemos ayudarlos y enseñarles, cómo
sobrellevarlo de la mejor manera posible. Es este conjunto
de problemáticas lo que dá origen a los espacios de Calidad
de Vida.
El enfoque de esta actividad se realiza a través de la
Terapia Sistémica
que incluye al paciente y su familia por un lado, y al
médico y al sistema médico donde está inserto, por el otro.
Es ésta una evolución paralela al psicoanálisis, que plantea
que cuando una persona tiene un problema, todos, la familia,
o los convivientes con esta persona, también tienen un
problema, y debe contemplarse al conjunto, para que la ayuda
sea más efectiva para todos.
Calidad de Vida utiliza determinadas técnicas para enseñar a
la persona a sobrellevar situaciones de estrés (diagnóstico,
tratamiento, estudios invasivos, etc.). Se propone
acompañar, acompasar, e ir desarrollando, los medios de
apoyo que el paciente necesita en cada situación, como una
tarea de co-participación médico-paciente.
2) QUE LE SUCEDE A UNA PERSONA ANTE UN DIAGNÓSTICO DE
LUPUS ERITEMATOSO SISTEMICO?
Los pacientes con trastornos en el cuerpo tienen muchas
veces
dificultades para expresar lo que sienten afectivamente, lo
que pasa con
sus emociones. Esto se llama "alexitimia". La sabiduría
popular lo expresa de esta manera: "el cuerpo dice lo que la
boca calla"
Por otro lado la brecha entre el lenguaje médico, y el
lenguaje del
paciente, debida entre otras cosas, a la distinta
terminologia que usa
cada uno en su lenguaje cotidiano, causa involuntarias
diferencias de
apreciación ante un diagnóstico de enfermedad crónica. Es
así que la
implicancia del diagnóstico de lupus eritematoso sistémico,
es tal vez
cotidiana para el médico, y en la vida del paciente es muy
grande y esto se debe al desconocimiento de lo que produce
la enfermedad, a la carga emocional, al impacto en la vida
diaria, y en la proyección de futuro, que trae aparejado.
Por estos motivos, toda la información médica que el
paciente recibe o
puede conseguir a través de publicaciones o de Internet, si
no recibe
ayuda para procesarla adecuadamente, lejos de
tranquilizarlo, lo angustia aún más; porque, los términos
que no manejamos, resultan amenazadores. El temor natural
lejos de mitigarse, aumenta, con lo cual aumenta la
ansiedad.
La ansiedad pone en marcha en el cuerpo todos los mecanismos
de
adaptación o también llamados "sistema del stress", y se
cierra así, el
circuito de uno de los principales moduladores de la
evolución de la
enfermedad:stress-disfuncionalidad-stress-enfermedad-stress-alteración
bio-psico-social de la vida del paciente.
Como sabemos, las enfermedades tienen múltiples y diferentes
causas, una de ellas es la información genética que se tiene
para desarrollar una enfermedad, y otra, el estilo de
afrontamiento que se desarrolla, aún, bastante antes de la
enfermedad. Se infiere que el "no me siento bien" de hoy,
tiene un antecedente en la vida de la persona de 20 o 30
años. No, el dolor de la rodilla o la tumefacción de la
mano, sino el "no sentirse bien a sí mismo ".
Se registra hasta un 40% de depresión asociada al
diagnóstico de lupus, que el paciente tiene por todo lo que
hemos visto hasta el momento. Esta depresión va a producir
un impacto agregado, en el estado emocional y en el
bienestar de cualquier persona, independientemente de que
tenga o no una enfermedad. Pero si esta persona tiene una
enfermedad en el cuerpo, esto la va a predisponer a más
depresión, y esto se transforma en lo que se llama un
circuito recursivo; la persona no puede salir de esto.
Lo que se ha ido estudiando a lo largo de estos últimos 20
años es cuáles son las conductas, que a nosotros, los
miembros de la especie humana, no nos sirven para enfrentar
cualquier tipo de cosas, pero en especial, las enfermedades.
En este caso estos aspectos negativos serían la ansiedad,
hostilidad, depresión, o sea, "¿qué me va a pasar?", "¿cómo
voy a hacer con esto?", "¿cómo puede ser que esto me tenga
que pasar a mí?", "no me lo puedo bancar", todo esto que uno
siente en el cuerpo, y que tanto le cuesta expresar hacia
fuera: autoconmiseración, impulsividad, sentirse muy
vulnerable cuando todas estas cosas que no puede manejar y
no puede conocer a ciencia cierta le están sucediendo y
siente que es ineficaz para poder enfrentarlas y tratar de
resolverlas.
Pero hoy sabemos, que así como aprendimos durante nuestra
vida, mecanismos que no nos ayudan mucho, también podemos
re-aprender otros que nos brinden herramientas de acceso a
otro tipo de afrontamientos, y en esto consisten la
reuniones de Calidad de Vida, en cómo hacemos de aquí en
adelante, con lo que tenemos y con lo que podemos aprender,
para sobrellevar lo que nos pasa.
Las medidas clínicas habituales que se realizan a través de
los análisis, estudios, etc. son en realidad registros de la
enfermedad que se padece. En Calidad de Vida lo que se hace,
a través de ciertos tests específicos, es medir el impacto
global que la enfermedad o los tratamientos que se
administran, producen en la vida diaria. Esto va a dar una
medida de resultado que tiene en cuenta cómo se siente la
persona que está enferma, y nos va a permitir hacer un
seguimiento de esta apreciación del paciente y del impacto
de lo que va aprendiendo.
Existe una gran variación del paradigma de atención médica.
Antes se
pensaba que sólo el médico curaba; ahora se sabe que el
paciente debe ayudar a que el médico lo cure, que deben
trabajar en conjunto y que es muy importante atender las
demandas del paciente.
3) ¿COMO PROCESAMOS LO QUE NOS SUCEDE? :
Nosotros los seres humanos, incorporamos información del
mundo exterior a través de los sentidos y también mediante
otros instrumentos, llamados sensores propioceptivos, que
nos brindan información de dentro de nuestro propio cuerpo.
Toda esta información va a ser procesada en nuestro cerebro,
lo que unido al manejo del estrés que hayamos aprendido y
desarrollado, va a incidir directamente en enfermedades como
el lupus. Si ponemos el modelo psicológico en un gráfico,
sería así:
(ver adjunto: CEREBRO
PATRICIA.ppt)
(ver adjunto: Gráfico.doc)
El registro del dolor, de la discapacidad o la severidad
global de la
enfermedad son influenciados por el estado de ánimo de base
del paciente.
Se sabe que altos niveles de ansiedad requieren mayor uso de
medicación y la necesidad de cambiarla más frecuentemente.
Un paciente que está tranquilo, contenido y que va
aprendiendo a sobrellevar su vida de una mejor manera va a
necesitar menor cantidad de medicación.
El síntoma en nuestra vida es una señal que nos causa
interés, atrae nuestra energía porque nos indica que algo
está pasando, interrumpe la vida diaria y nos obliga a
prestarle atención. Tener algo, cualquier tipo de
enfermedad hace que volvamos la atención hacia nosotros
mismos. La mayoria de los pacientes autoinmunes presta más
atención a los requerimientos de afuera que a sus propias
necesidades.
La motivación: Ayudar a Ayudarse.
Es necesario que el paciente conozca lo que le pasa y que se
conozca a sí mismo, que aprenda a vivir de acuerdo a sí
mismo y no a los modelos que impone la sociedad Nuestra vida
y nuestros tiempos es lo primero que debemos respetar.
Calidad de vida es un espacio transicional entre el
paciente, el médico y el psicólogo para enseñar todas estas
cosas, para contener la vulnerabilidad de los pacientes.
El estrés: En la vida diaria tenemos estrés no sólo por la
enfermedad sino porque a lo largo de la vida diaria nos
encontramos con encrucijadas, tenemos que tomar decisiones y
eso para la persona que no está habituada o que no ha
aprendido que cada decisión implica un duelo, una pérdida de
algo, significa un factor de estrés. A veces nos quedamos
atrapados en sueños imposibles, lamentándonos e
impidiéndonos entrar en contacto con las posibilidades
reales de cada momento. Existen diversas estrategias
para enfrentar el estrés.
Entre otras, se trata de dirigir hacia el mismo objetivo lo
emocional y
lo cognitivo con el objetivo de estar mejor
.
El cambio de paradigma : El ser humano, la especie humana
tardó alrededor de 3400 millones de años en llegar a tener
una expectativa de vida media entre 45 y 50 años.
Actualmente vivimos 50% más, pero no hay modelos
de adaptación. El paradigma que existía hasta 1950 era "el
premio al mérito", o sea una persona que se esforzaba, que
estudiaba , que trabajaba, seguramente iba a progresar. En
este momento la aceleración histórica y el crecimiento de la
humanidad es tan grande, que el paradigma que nos sirve para
poder vivir es "la adaptación al cambio" . Si no, no
podríamos sobrevivir. Y esto que nos está pasando es global,
le pasa a la especie humana en general y no hay modelos de
cómo afrontarlo. Si entendemos que esto no es algo personal
que nos pasa sólo a nosotros, podemos comprender la
época de estrés que estamos viviendo y nos podremos sentir
más tranquilos, de que no es una falla o un déficit
personal, sino algo que debemos aprender a sobrellevar entre
todos.
El cuerpo es siempre lenguaje. Se trabajan estructuras de
lenguaje
corporal, o sea qué significan que nos pasen determinadas
cosas. Esto es en general. No son grupos de autoayuda. El
paciente no viene a contar su caso particular. En el grupo
compartimos las estructuras, o sea lo que le pasa en general
a cualquier persona que tiene experiencias similares.
Lo que tratamos es que el paciente aprenda a conocer lo que
siente y lo que le pasa para que no se le quede en el cuerpo
Lo que importa, finalmente, es el diálogo que establecemos
con nuestro cuerpo.
O sea qué es lo que interpretamos que nos estamos diciendo a
nosotros mismos, con el cuerpo.
Nuestro lema es: "Lo importante no es lo que a uno le pasa,
sino lo que uno hace con lo que le pasa. La conducta que
nosotros tengamos respecto de lo que nos pasa, es una
elección propia"
Parece que el
optimismo se puede aprender.
Por Gabriela Navarra
de la Redacción de La Nación - 6.11.2004
Aunque la vida parezca caérseles encima, hay personas que
siempre son optimistas. Y otros que, a pesar de tenerlo
todo, no
pueden dejar de mirar la realidad desde la más amarga de las
perspectivas.
Y mientras nadie fue capaz de establecer aún si estas
diferentes maneras de enfocar la vida dependen del ambiente,
la
personalidad, la genética o quizás hasta del mismo azar, un
grupo de psicoterapeutas argentinos debate hoy, en una
jornada
organizada por el Centro Privado de Psicoterapias (CPP) y la
Fundación Aiglé -a cuyo frente están los licenciados Hugo
Hirsch y
Héctor Fernández Álvarez- sobre sicología positiva, que
apunta a incorporar el optimismo en psicoterapia. La jornada
es arancelada
y se realiza en Virrey Loreto 2348, de 9.30 a 17.30;
informes: 4788-9600.
El licenciado Hugo Hirsch, director del CPP, explica que
esta escuela ya se ha instalado en otros países, pero que
aquí
-posiblemente por la fuerte dominancia de ciertas teorías
que ven en la condición humana más un drama irresoluble que
una
oportunidad- aún no está demasiado difundida.
"La mayoría de las propuestas comienzan por definir lo que
está mal -afirma Hugo Hirsch-. La patología o lo que no
funciona es el
«nudo». Desde la sicología positiva, el acento está puesto
en observar los recursos y las soluciones que las personas
tienen", y
entonces cita el ejemplo de un paciente que refiere una
larga crisis matrimonial salpicada, de a ratos, con momentos
de bienestar.
"La propuesta terapéutica -ilustra Hirsch- es que este señor
investigue en detalle cómo se generan estos buenos momentos,
más
que en ponerse a repasar, por enésima vez, en todo lo que
está mal entre ellos."
Hirsch añade que este enfoque nació en los EE.UU. cuando
Martín Seligman, al cabo de 25 años de estudiar la
depresión,
comenzó a preguntarse, en cambio, por qué en lugar de
deprimirse había muchos que, sencillamente, eran o
intentaban ser felices.
El desafío de resistir
"La idea de sicología positiva se vincula también con el
concepto de resiliencia -continúa Hugo Hirsch-, que ha sido
tomado de la
física y es la capacidad de los materiales para regresar a
su estado inicial aunque hayan sido completamente alterados.
Pero si la
utilizamos en sicología o en cualquier otra ciencia humana,
resiliencia quiere decir más que eso, y es, por ejemplo, la
capacidad
que muestran muchos niños para atravesar circunstancias por
demás difíciles o trágicas y salir fortalecidos de eso.
Todos estos
años aprendimos mucho sobre factores de riesgo. Sin embargo,
olvidamos que un factor de riesgo no es necesariamente una
condena."
Hirsch explica que lo típico del pensamiento pesimista,
según Seligman, es pensar: "Lo que me pasa de malo es lo
único que me
pasa, abarca toda mi vida, va a durar para siempre y yo soy
responsable o culpable de eso".
"Parte del modelo clásico de la terapia cognitiva es
cuestionar este tipo de pensamientos -añade -. Esto tan
malo, ¿abarca
realmente toda mi vida? Una manera de sostener el optimismo
es ver que «lo malo» es una parte y no la vida entera y,
además, que
no tiene por qué durar siempre. Algunas personas piensan y
sienten así naturalmente, otras pueden aprender."
Hugo Hirsch no niega las dificultades que plantea quedarse
sin trabajo o sin vivienda, o estar enfermos y no disponer
de recursos
para la atención. Pero, otra vez, insiste: "Siempre hay algo
bueno, en cada situación. Hay algo que se le puede sugerir a
la persona
y algo que se puede hacer por él, y así le resultará más
fácil. La sicología positiva incluye intervenciones en
ámbitos comunitarios".
Si bien disponer de recursos materiales es imprescindible,
distintas investigaciones, añade Hirsch, demuestran que una
vez
satisfechas las necesidades básicas no existe una relación
necesaria entre la riqueza y el bienestar y que cuando las
necesidades
básicas están satisfechas, los individuos se mueven hacia un
estadio donde aparece una nueva garantía de infelicidad: el
vivir
comparándose con lo que hizo el vecino (y uno no).
Familias a prueba de todo
Dice Hugo Hirsch que uno de los aspectos que condicionan el
buen destino es nacer en el ámbito de una familia optimista,
que
define como "una familia que, básicamente, ayuda a sus
integrantes a confiar en su capacidad para resolver
problemas".
Estas familias, ¿son muy habituales? "No, por cierto -admite
el psicoterapeuta-, pero se puede ayudar a que encuentren
esa
capacidad. Y también es posible trabajar desde las
posibilidades, no de las carencias, en el ámbito de la
escuela. La idea es
preguntarse: «¿Qué tiene este chico además de sus problemas
y qué tienen los que están a su lado? ¿Con qué contamos, en
lugar
de pensar qué nos falta?» Estamos investigando el tema, con
población escolar de Buenos Aires. Ya podremos compartir los
resultados."
El director del CPP añade que un buen ejemplo de familias
que creen en la capacidad de sus integrantes son, a menudo,
las
familias de chicos con capacidades diferentes.
"Hay algo para aprender acerca de cómo ellos manejaron sus
dificultades y no se quedaron enterrados hasta el cuello en
su
situación -dijo Hirsch-, en cómo enfrentaron la situación,
crecieron y aprendieron de ese proceso."
La pregunta inevitable es si la sicología positiva no guarda
algún parentesco -aunque sea lejano- con la tendencia del
"está todo
bien" y la negación de los problemas.
"Nada más alejado de eso -advierte el psicólogo-. Es una
actitud en la cual la persona trata de ponerse a sí misma y
a los demás
en una situación en que los problemas no sólo no son
negados, sino que necesitan ser resueltos. Ahora, si
queremos enfocar la
cuestión en términos de apreciación de la realidad, es
posible que el pesimista mire más en detalle que el
optimista. Pero para
muchas situaciones de la vida tener demasiado presentes los
detalles de todo lo que pasa no es bueno: lo único que se
logra así es
limitar, paralizar o inhibir la acción."
Link corto:
http://www.lanacion.com.ar/651668
El buen
dormir
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION (28.02.2005)
Hoy, el último día de febrero, no sólo anuncia el final de
las vacaciones... También el comienzo inminente de una lucha
a brazo partido entre padres e hijos para quebrar la rutina
del verano y lograr arrastrar a estos últimos fuera de la
cama no menos de cinco
horas antes del almuerzo, justo a horario para ir al
colegio.
Para reducir las tensiones que este desafío plantea por
estos días en el hogar, especialistas en medicina del sueño
recomiendan que grandes y chicos comiencen hoy mismo un
programa exprés, con pautas sencillas, para lograr un
descanso reparador, sin
las alteraciones nocturnas ni las consecuencias diurnas
(estrés, irritabilidad, somnolencia) frecuentes en esta
transición estival.
“Es común que durante las vacaciones se alteren los horarios
habituales de sueño y de vigilia, de manera tal que las
personas tienden a acostarse y levantarse más tarde de lo
que es su ritmo habitual durante el resto del año”, señala
el doctor Daniel Pérez-Chada, jefe de Neumonología del
Hospital Universitario Austral.
Por lo tanto, retomar las actividades del año es un reto que
exige destreza, en especial de los adultos. "Implica
«reajustar» el reloj biológico para asegurar suficientes
horas de sueño nocturno a fin de iniciar las actividades de
una manera saludable, más segura e
intelectualmente más productiva", agrega el especialista,
miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.
Esta respuesta fisiológica normal en verano, debido al calor
y a que oscurece más tarde, que es más evidente en los
jóvenes, se denomina retraso de fase y se explica, en gran
parte, a partir de la secreción cerebral de una hormona que
nos prepara para el descanso:
la melatonina, que regula el ciclo del sueño y del despertar
(la oscuridad la estimula y el sol la inhibe).
"En verano, la secreción de esa sustancia está retrasada,
por lo que es difícil que nos vayamos a dormir antes de la
medianoche", explica la doctora Mirta Averbuch, directora
del Centro de Investigaciones Médicas del Sueño (CIMS) de
TCBA Salguero, ex presidenta de la Sociedad Argentina de
Medicina del Sueño e investigadora de la
Universidad Tecnológica Nacional.
Pero en otoño, los días más cortos producen ese retraso en
la hora de irse a dormir: "Nos viene el sueño más tarde,
pero hay que levantarse temprano para ir a trabajar y,
entonces, no se recupera el sueño", dice.
En general, un adulto necesita dormir entre siete y ocho
horas por día, mientras que entre los adolescentes nueve
horas son suficientes. En los chicos, esto aumenta según la
edad: los que tienen entre 1 y 3 años necesitan de 13 a 14
horas de sueño total diario, incluida una siesta después del
almuerzo, y los de entre 5 y 12 años, unas 11 a 12 horas de
sueño total nocturno.
Sus efectos se ven en el rendimiento diurno: consolida el
aprendizaje, mejora el estado de ánimo, reduce el dolor
físico, eleva las defensas del organismo y hasta reduce el
riesgo de desarrollar diabetes tipo II y obesidad.
Un trabajo en 1500 estudiantes secundarios, dirigido en 2004
por la doctora Averbuch, halló que duermen entre siete y
seis horas y media por noche, dos menos de lo que deberían.
En general, estaban irritables, con trastornos en el
aprendizaje y estrés alto,
todas consecuencias directas de la falta de sueño.
Para el doctor Pérez-Chada, en el caso de los adolescentes
"los cambios biológicos de la pubertad hacen que la
tendencia natural a esa edad sea a conciliar el sueño a
horas más avanzadas de la noche".
Una semana antes
Para los especialistas consultados por LA NACION, una semana
antes (lo ideal son dos) del inicio de las actividades
laborales y educativas es suficiente para ordenar de manera
rápida el sueño nocturno.
Para ello hay que evitar mirar televisión por la noche. "Es
un estímulo muy fuerte porque hace que el proceso que
mantiene el nivel de alerta mande un mensaje doble al
cerebro: realizar una actividad de la vigilia y responder al
ritmo circadiano [sueño-vigilia], que es
independiente de los estímulos externos", indica Averbuch.
En cuanto a la cena, conviene servirla entre las 21 y las
21.30, y evitar, en lo posible, las carnes rojas, que se
pueden reemplazar por tartas, pastas, pollo o pescado.
Luego de la cena se pueden realizar actividades
"tranquilas", como leer, escuchar música o conversar, y
empezar con las rutinas previas al sueño, como darse un baño
y ponerse el pijama, para finalmente acostarse. Esto, según
Pérez-Chada, conviene hacerlo unos 30
minutos más temprano cada noche.
"Quizá las primeras noches costará que grandes y chicos
logren dormirse enseguida, pero por ningún motivo hay que
mirar televisión desde la cama ni dejar que, después de las
23, los chicos usen los videojuegos", explica la directora
del CIMS, y recomienda
reemplazar esos jueguitos por la lectura de cuentos, relatos
de historias o música suave.
En esa semana no hay que beber café, bebidas colas ni
alcohol o comer chocolate después de las 18, ya que son
estimulantes. Además, se deben suspender las siestas.
"No podemos obligar al cerebro a dormir, pero sí a
levantarse", dice Averbuch, que recomienda levantar a los
chicos entre las 7.30 y las 8, y asignarles distintas
actividades luego de desayunar.
"Tanto los adultos como los niños deberían planear horarios
regulares para acostarse y levantarse", señala Pérez-Chada.
Además, sugiere que los padres planifiquen con cuidado las
actividades extracurriculares de los chicos. "Es frecuente
que un chico que
asiste a doble escolaridad también tenga actividades
deportivas o culturales hasta las primeras horas de la noche
-indica el médico-. Con esta agenda, los padres le reducen
las horas de sueño."
Con estas pautas, promete Averbuch, la familia recuperará en
tres días el horario dedicado al sueño. Pero, insiste, deben
repetirse toda la semana, incluido el sábado y el domingo
que precede al comienzo de las clases. "Ordenar el cerebro
como un despertador para que suene a determinada hora no
puede lograrse de un momento para el
otro", finaliza. Felices sueños...
¿Dormimos más o menos de lo necesario?
¿Cómo saber si dormimos más o menos horas de lo que
deberíamos, según nuestra edad? La respuesta está más cerca
de lo que podríamos pensar: se encuentra en nuestro
comportamiento diurno.
"El cuerpo actúa como un semáforo... Con cansancio durante
el día, irritabilidad, somnolencia, bajos reflejos,
disminución de la libido y menor capacidad de concentración
y de aprendizaje -explica a LA NACION la doctora Mirta
Averbuch-. Quien duerme bien,
es decir, con la adecuada cantidad y calidad de sueño, tiene
que poder despertarse a la mañana con una sensación de buen
humor y ganas de empezar el día."
Se estima, según la especialista en alteraciones del sueño y
la vigilia del CIMS, que exactamente cuando las agujas del
reloj marcan la medianoche, y hasta la una de la madrugada,
el cerebro está en su mejor momento para dormir.
"El sueño llega entre las 23.30 y la 0.30, que es cuando la
fatiga empieza a ser extrema en los adultos -afirma-. En los
adolescentes, en cambio, es natural que en ese horario se
produzca un retraso de fase fisiológico."
La explicación de esa alteración en el ciclo de sueño y
vigilia ocurre debido a la alteración hormonal de la
pubertad. Sin embargo, los especialistas recomiendan
especialmente que los padres controlen en esta etapa del
desarrollo las horas de descanso de sus hijos.
La misma sugerencia es aplicable a los chicos más chicos. A
través del comportamiento de los hijos, los padres pueden
conocer si la calidad del sueño es la adecuada.
La manzana, el pecado más
saludable
No
hay estudio científico que no corrobore los efectos
saludables de
esta fruta en nuestras vidas. En la mitología griega, cuando
los dioses
comenzaban a envejecer la comían para sentirse jóvenes.
No hay estudios científicos al respecto, pero si se fija
observará un
hecho cierto: casi todos los que siguen el sano hábito de
tomar en
horario de trabajo una pieza de fruta a media mañana o tarde
eligen una manzana. A pesar de su fama de pecaminosa, no hay
nada más sano que morder a cualquiera de ellas.
* "A ti, manzana, quiero celebrarte llenándome con tu nombre
la boca,
comiéndote". Y hay que entender que donde Pablo Neruda
utiliza el singular, más correcto sería escribir el plural,
pues existen miles -se dice que hasta 7.500- de variedades
de la manzana. Se podría afirmar que es la fruta más
consumida en todo el mundo, y no sólo en la actualidad.
¿O acaso cree que todo es producto de la coincidencia? Pues
no, por algo este fruto fue el elegido para simbolizar el
pecado original, convirtiéndose en imagen tentadora para
siempre. Tampoco es casualidad que la rencorosa diosa de la
discordia, Eris, utilizara una manzana como premio a la
belleza que se disputaron Hera, Afrodita y Atenea.
* Los hermanos Grimm no eligieron al azar la pieza que la
malvada bruja iba a envenenar para acabar con la belleza de
Blancanieves. Y de no haberse cultivado ampliamente el
manzano en los campos ingleses, no hubiera caído este fruto
en la cabeza de Isaac Newton. Como tampoco lo hubiera tenido
a mano el héroe suizo Guillermo Tell para demostrar su
habilidad con el arco y la flecha.
* No hay fruta, ni acaso alimento, que pueda competir con el
pasado
legendario de la manzana, cuyo origen sin embargo es
incierto y habría que situarlo en los malus sylvestris de
Europa oriental y Asia.
* Es fácil de tomar porque no hay por qué pelarla (aunque
conviene no olvidar el minucioso lavado previo), resulta
refrescante, se puede mordisquear sin dejar de realizar otra
actividad -de ahí que sea uno de los tentempiés más
consumidos en horario laboral- y además se conserva bien sin
necesidad de frío.
De esto último eran conscientes los antiguos navegantes que
solían incluir barriles llenos de manzanas en las
provisiones para largas travesías.
* El país con mayor producción es China con más de 21
millones de
toneladas al año (datos de la FAO sobre producción en 2001),
seguido a distancia por Estados Unidos con algo más de
cuatro millones.
* Efectos beneficiosos. Si al saber popular hay que atender,
basta recoger dos dichos. Se suele decir de alguien con buen
aspecto que está sano como una manzana y el refrán reza que
una manzana cada mañana aparta al médico de la cama. Para
muchos es fuente de lozanía y en la mitología griega, cuando
los dioses comenzaban a envejecer, comían manzanas para
recuperar la juventud. Lo cierto es que cada vez son más sus
beneficios demostrados.
* Su virtud más conocida es la acción reguladora del
intestino. Tomar una manzana cruda y con piel, para
aprovechar la fibra que contiene, ayuda a luchar contra el
estreñimiento. Ahora bien, consumirla pelada, rallada y algo
oscurecida por la oxidación (cuando se liberan los taninos
con propiedades astringentes) produce el efecto contrario en
nuestro organismo.
* Una manzana de unos 150 gramos de peso aporta 80 calorías
(cero
procedentes de materia grasa), 22 gramos de carbohidratos,
16 gramos de azúcares (fructosa, glucosa y sacarosa) y cinco
de fibra, tanto insoluble como soluble. Ésta última, llamada
pectina, tiene una reconocida influencia sobre el
colesterol, hasta el punto de que hay estudios que aseguran
que tomar dos piezas al día puede reducirlo en un 10%.
También se cree que esta sustancia protege de la
contaminación ambiental, ya que ayuda a eliminar el plomo y
el
mercurio de nuestro cuerpo.
* Considerada como un buen tónico para el corazón y la
circulación, y se está estudiando su función inhibitoria en
el desarrollo del cáncer gracias a la presencia de
flavonoides y polifenoles. A esta sucesión de beneficios hay
que añadir el aporte vitamínico (C, B1, B2 y B6), de
potasio, fósforo y calcio.
Además, la presencia de ácido málico y tartárico facilita la
digestión de alimentos de alto contenido en grasas.
Aun a riesgo de que a los dentistas se les pongan los pelos
de punta, en caso de emergencia puede sustituir el cepillo y
la pasta por una manzana:
limpia la dentadura y fortalece las encías. Y para rematar,
aunque no menos importante, se dice que desayunar un par de
manzanas la mañana siguiente a una juerga ayuda a paliar los
efectos de la resaca.
* De nuevo citando la Oda a la manzana de Neruda, "...
quiero ver a toda la población del mundo unida, reunida, en
el acto más simple de la tierra: mordiendo una manzana".
(Fuente: Gold Gourmet) Abril/2005
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¿Podemos
vivir más despacio?
Aporte de una amiga que trabaja en la VOLVO
Ya van para 18 años desde que ingresé en la Volvo, una
empresa sueca.
Trabajar con ellos es una convivencia, Cualquier proyecto
aquí demora dos años para
concretizarse, aunque la idea sea brillante y simple. Es una
regla.
Los suecos debaten, debaten, realizan reuniones,
ponderaciones.... Y trabajan con un
esquema más bien “slow down”. Lo mejor es constatar que, al
final, acaba siempre dando resultados
en el tiempo de ellos (los suecos) ya que conjugando la
madurez de la necesidad con la tecnología apropiada,
es muy poco lo que se pierde por aquí
en Suecia.
4. Empresas de capital sueco: Volvo, Scania, Ericsson,
Electrolux, ABB, Nokia, Nobel Biocare,
etc...Nada mal... ¿no? Para tener una idea de la importancia
de ellas basta mencionar que es la
Volvo quien fabrica los motores propulsores para
los cohetes de la NASA.
Por ahora, no conozco un pueblo, como pueblo mismo, que
posea más cultura colectiva que los
suecos. Voy a contarles una historia corta, sólo para darles
una idea...
La primera vez que fui para Suecia, en el 90, uno de mis
colegas suecos me recogía del hotel
todas las mañanas. Estábamos en el mes de Septiembre, algo
de frío y nevisca. Llegábamos
temprano a la Volvo y él estacionaba el auto bien lejos
de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van
en coche a la empresa). El primer día
no hice comentario alguno, tampoco en el segundo o en el
tercero. En
los días siguientes, ya con un poco más de confianza, una
mañana le pregunté a mi colega:
“¿Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí? Noté que
llegamos temprano, con el
estacionamiento vacío y dejas el coche al final de todo...”
y él me respondió simplemente así:
“es que como llegamos temprano, tenemos tiempo
para caminar y quien llega más tarde, ya va a llegar
retrasado y es mejor que encuentre
lugar más cerca de la puerta. ¿No te parece?”
Imaginen la cara que puse. Gracias que me enganché ésta
experiencia en el arranque...
Y con ella fue suficiente para que reviese en profundidad
todos mis conceptos anteriores.
En la actualidad, hay un gran movimiento en Europa llamado
“Slow Food”.
La Slow Food International Association, cuyo símbolo es un
caracol, tiene su central en Italia
(el site en la Internet es muy interesante,) .
Lo que el movimiento Slow Food predica es que las personas
deben comer y beber lentamente,
dándose tiempo para saborear los alimentos disfrutando de la
preparación, en convivencia con la familia, con los
amigos, sin prisa y con calidad.
La idea es contraponerse al espíritu del Fast Food y lo que
éste representa como estilo de vida.
La sorpresa, por tanto, es que ese movimiento de Slow Food
está sirviendo de base para un
movimiento más amplio llamado Slow Europe como resaltó la
revista Business Week en una de sus últimas ediciones
europeas.
La base de todo está en el cuestionamiento de la “prisa” y
de la “locura” generada por la
globalización, por el deseo de “tener en cantidad” (nivel de
vida) en contraposición a la “tener
en calidad”, “calidad de vida” o “calidad del ser”. Según la
Business Week, los operarios franceses, aunque
trabajen menos horas (35 horas
por semana) son más productivos que sus colegas
norteamericanos o británicos.
Y los alemanes, que en muchas empresas ya implantaron la
semana de 28,8 horas de trabajo,
vieron su productividad aumentar en un elogiable 20%.
Esa llamada “slow attitude” está llamando la atención hasta
de los
norteamericanos, discípulos del “Fast” (rápido) y del “Do it
now” (Hágalo ya).
Por tanto, esa “actitud sin prisa” no significa hacer menos,
ni tener menor productividad.
Significa sí, hacer las cosas y trabajar con “más calidad” y
“más productividad”, con mayor perfección, con
atención a los detalles y con menos
“stress”. Significa retomar los valores de la familia, de
los amigos, del tiempo libre, del
placer del buen ocio, y de la vida en las
pequeñas comunidades. Del “aquí” presente y concreto,
en contraposición contra lo “mundial”
indefinido y anónimo. Significa retomar los valores
esenciales del ser humano, de los pequeños placeres
de lo cotidiano, de la simplicidad de
vivir y convivir y hasta de la religión y la fe.
Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más
alegre, más leve y por lo tanto, más
productivo, donde los seres humanos realizan, con placer, lo
que mejor sabe hacer.
Es saludable pensar detenidamente en todo esto. ¿Será
posible que los antiguos refranes
“Paso a paso se va lejos” y “La prisa es enemiga de la
perfección” merezcan nuevamente
nuestra atención en estos tiempos de locura desenfrenada?
¿Acaso no sería útil que las empresas de nuestra comunidad,
ciudad, estado, país, empiecen ya a
pensar en desarrollar programas serios de “calidad sin
prisa” hasta para aumentar la
productividad y calidad de los productos y servicios sin
necesariamente perder “calidad del ser”?
Para otros que están tan ansiosos por vivir el futuro que se
olvidan de vivir el presente, que es
el único tiempo que realmente existe. Todos en el mundo
tenemos tiempo por igual pues nadie
tiene ni más ni menos que 24 horas por día. La
diferencia está en el empleo que cada uno hace de su
tiempo. Necesitamos saber aprovechar
cada momento, porque, como dijo John Lennon, “la vida es
aquello que sucede mientras planeamos el futuro”.
Felicitaciones por haber conseguido leer éste mensaje hasta
el final.
Hay muchos que lo habrán dejado por la mitad para “no perder
tiempo” tan valioso en éste mundo
globalizado.
CALIDAD DE VIDA – VINCULO FAMILIAR
Dra. María Cristina LUNIC
(Reunión
Abierta para pacientes y familiares del 5.12.2004)
En este encuentro me voy a
referir no sólo a los aspectos médicos, sino también a los
aspectos psicológicos, emocionales que le suceden a una
persona que enferma.
A fines de los 80 comienza a
surgir un movimiento muy interesante que se denominó
Calidad de Vida, que tiene en cuenta cómo hacer para que
la persona que tiene cualquier tipo de problema que a lo
mejor no es curable hasta el momento, pueda vivir lo mejor
posible.
Esto surgió a raíz de los
pacientes oncológicos, para pasar luego a
especialidades como la diabetes, la cardiopatía, y la
reumatología. Algún día vamos a evolucionar como para
que estas medidas se tomen antes de que
enfermemos. Se podría hacer entonces prevención
primaria, hacer estos programas a nivel de escuela
secundaria.
Desde 1948, la O.M.S. define
a la Salud como el estado de bienestar biopsícosocial,
y a la Calidad de vida al modo en que ese estado es
percibido por el paciente. Es decir, no sólo la
ausencia de enfermedad. Ahí surgen estos movimientos
dentro de la medicina destinados a educar a los pacientes.
no sólo en las medidas higiénicos-dietéticas de la vida
diaria sino también en los aspectos emocionales,
psicológicos y hasta en la conveniencia de tener un
desarrollo espiritual para afrontar mejor la enfermedad.
La salud es una distribución
equilibrada de las energías. Todos estamos educados en
ahorrar dinero y gastar de lo que se tiene. Se trata
de ahorrar para afrontar cualquier imprevisto. En
cuanto a la energía vital ocurre algo similar. No se
puede vivir agotado, siempre en deuda con el propio físico,
durmiendo poco, alimentándose mal, no respetando las
señales del cuerpo. Esto produce un desgaste que es
acumulativo y va produciendo reacciones en el organismo
hasta agotar los sistemas de equilibrio. El gasto
emocional es también gasto de energía. Estar
preocupado por todo lo que pasa alrededor gasta energía.
No tenemos una energía infinita. Nosotros debemos
reponerla en períodos de descanso y en períodos de disfrute
y de alegría.
Cuando se produce ese
desgaste y uno tiene una predisposición genética para tener
una enfermedad, ya sea lupus, artritis reumatoidea o la que
sea, va a generar el campo propicio por el desgaste que
tiene, para que esa enfermedad se produzca y si no
cambia esos modos de manejar la energía, para que la
enfermedad se mantenga.
Hoy día se sabe que el
tratamiento no es solo medicamentoso, sino que también
abarca todos estos aspectos: el emocional, el laboral,
el social, el familiar, etc. Son distintos ítems
donde se desarrolla nuestra vida por lo que una
dedicación excesiva al área laboral, por ejemplo,
probablemente va a producir un déficit en los otros
aspectos.
El concepto de la
psicoeducación y de Calidad de Vida, sin confundirnos con
enfermedades psicológicas, consiste en aprender a manejar y
distribuir adecuada y equilibradamente la energía en nuestra
vida habitual.
El objetivo está en lograr un
término medio en el equilibrio entre desarrollarnos lo mejor
posible, mantener las redes de apoyo y afecto que nos
permiten vivir mejor, e ir afrontando lo que nos toca
con tranquilidad, en paz y evaluando lo que podemos hacer
ahora, lo que nos sirve, para que estamos preparados
En una persona que padece
Lupus Eritematoso Sistémico, por ejemplo, se puede
observar, en el aspecto físico: dolor, inflamación, posible
deformación de las manos, diferentes manifestaciones
a nivel corporal. A nivel emocional,
generalmente, la persona está enojada, hay ira,
irritabilidad; esto se manifiesta en las diferentes
expresiones “ no me comprenden” , “ no saben lo que me
pasa”, “si supieran lo que es estar así”... Estas frases
son inevitables porque también es inevitable que el que está
bien, no pueda ponerse en el lugar del que está mal;
lo que sí se puede es desarrollar el lenguaje de una manera
tal que nos podamos comunicar y entender, que nos podamos
complementar, ayudar y cooperar.
En los aspectos cognitivos
(lo que tiene que ver con el pensamiento, es decir en cómo
yo pienso,
con la imaginación, con el
qué me va a pasar) la persona tiene un pensamiento
catastrófico sobre su futuro, con justa razón
porque si esto le vino sin darse cuenta, sin saber cómo, de
la noche a la mañana, teniendo que afrontar algo tan
difícil, la tendencia es a pensar que ese camino cada vez va
a ser peor. No necesariamente esto es así,
si uno trata de vivir hoy, de estar hoy lo mejor posible,
haciendo las cosas que son buenas para uno, cuidándose,
relacionándose con los demás, es decir implementando el
“SOLO POR HOY”, respetando lo que no sobrepase mis
energías. Sin prometer curación, vamos viendo como la
gente que se amolda a esta filosofía vive mucho mejor, ese
pensamiento catastrófico deja de tener peso, el miedo de
cómo voy a estar mañana pasa a ser una preocupación menor y
por otro lado disminuye el desamparo porque amoldo mi
desarrollo a mis posibilidades.
En cuanto a la conducta,
cuando una persona pasa por todo esto, tiende a ser
de dependencia hacia la persona que está cerca o que
la cuida o de ineficacia, es decir que cae en el
pensamiento de que nada de lo que pueda hacer va a cambiar
lo que le sucede y esto no es verdad.
En lo interpersonal una
persona que tiene una enfermedad crónica, tiende al
aislamiento. Porque como “ no puedo esto”, “ no puedo lo
otro “ y además no quiero aceptar que no puedo ni quiero que
los demás vean que no puedo, y además “los demás no
entienden”, me aislo. La persona que se enferma
queda así como aislada generándose una distancia que parece
insalvable. Parte de lo que se hace en Calidad de Vida es
tratar de salvar esa distancia, construir un puente que
permita restaurar la comunicación con la familia cuando la
persona está bien, llevando una vida habitual al resto de la
familia, y en la medida que la persona no se siente bien,
que la familia pueda estar acompañando y apoyando.
¿Cómo es una persona que
padece una enfermedad llamada “Psicosomática”?. El término
psicosomático es antiguo, pero es el mas utilizado en el
medio. Psicosomático no significa que la culpa de lo
que me pasa es psicológica, quiere decir que cuando algo me
pasa, como yo soy un ser completo, me pasa en el cuerpo y me
pasa en el alma, me pasa en todo, entonces se manifiesta a
veces a nivel psíquico y a veces a nivel orgánico o las dos
cosas a la vez.
Se dice que una persona que
tiene problemas fóbicos, hipocondríacos, histéricos o
melancólicos, que son problemas más de tipo psicológicos, o
sea que su problemática se expresa más en lo psicológico, se
queja mucho del cuerpo pero rara vez tiene una enfermedad
importante porque ya puso la enfermedad en el área psíquica
alterando el equilibrio. Recordemos la definición de salud
como BIO-PSICO-SOCIAL.
Mientras que el paciente
orgánico, que tiene la enfermedad en el cuerpo, es sobre
adaptado. ¿Qué significa sobre adaptado? “hay que
hacer las cosas”, “la casa va estar perfecta” “hay que
poder”, “todo tiene que estar terminado”. Esto provoca un
desequilibrio; un estado de desgaste y cansancio producto de
priorizar más el afuera que el propio cuerpo. Eso es lo que
llamamos sobre adaptado.
Es muy habitual en pacientes
autoinmunes, la sobredaptación. la autoexigencia, el
perfeccionismo y el orgullo de cumplir con todo,
aun en desmedro de la propia salud, son características
comunes. Disparando al mismo tiempo una doble necesidad, la
de ser querido y aceptado y la de aceptarse y quererse,
reconociendo los propios límites sin caer en una
exigencia perfeccionista. Sabiendo que si no lo hicieran los
otros van a quererlos igual. La pregunta es: “ ¿ Se querrían
Uds. Igual si no se sintieran que hacen todo para ser
perfectos? Porque uno tiene que tener piedad con
uno mismo, empezar por aceptar que soy un ser limitado y
finito.
Y además son hipercuerdos, se
lo piensan todo, la piensan bien, correcto y “esto es así”,
“esto es asa” encasillan todo
en distintos lugares mentales. Y lo saben todo. Por eso la
gente viene y dice “pero por qué?” “por qué me pasa si
lo tengo todo…” Por eso pasa; no es necesario tenerlo todo
tan ordenado, tan perfecto en la vida, la vida es
ritmo y movimiento, es tener las cosas un instante bien
manejadas y que después se vuelvan a caer y volver a
empezar. Es aceptar que la vida es un desorden creativo.
Cuando hay mucho orden, no hay creatividad. Hay que aprender
a estar bien uno en lo físico y en lo psíquico para poder
sobrellevar el alegre desorden de la vida. Pero verlo con
buenos ojos, como con unidad, esto que los orientales dicen
crisis igual a oportunidad. Este tipo
de personas se ocupan poco de su salud y de sus
propias necesidades y deseos. Inclusive en desmedro
del tratamiento indicado.
Estos desequilibrios y estas
exigencias tan grandes, producen una enfermedad orgánica
importante. Porque todo lo que no se puede ir equilibrando
se va acumulando. Por lo que se dice que estos enfermos
padecen de cordura.
Calidad de Vida es una suma
de los conocimientos médicos, con las diferentes técnicas
psicológicas y de la neurolingüística, que consiste en cómo
hacer que “ el otro” aprenda e incorpore conceptos que tiene
o debe reafirmar. De estas técnicas, la más importante es
centrarse en si mismo, darse el tiempo necesario.
Hay técnicas específicas como
la respiratoria, que coadyuvan a manejar situaciones
críticas, permitiéndonos priorizar y visualizar el
propio estado de salud ante las presiones o ansiedades
propias y ajenas. El manejo de la respiración, cumple una
función muy importante para manejar nuestro orden interno,
siendo este el primer acto vital que realiza el bebé. Ante
el caos del nacimiento genera una respiración profunda
expresada en llanto para luego comenzar a respirar
ordenadamente. Esto queda registrado en algún lugar de la
memoria, y el acto de respirar es un acto de toma de
conciencia de uno mismo. En el momento en que se me está
yendo de las manos lo que me pasa es un recurso que tengo
para poder centrarme y volver a empezar.
Otra de la técnicas es lo que
se llama modelado, que consiste en ver quien
sabe hacer algo, tomar del modelo adecuado y beneficioso
aquello que nos va a ayudar a manejar nuestra conducta, así
es como aprendemos todos en definitiva, de nuestros padres,
de nuestros maestros, sin llegar a extremos. Porque cada uno
posee distintas características y posibilidades y también el
cada día es distinto. El asunto es
encontrar el propio equilibrio, para poder hacer el trabajo
que uno tiene que hacer, pero desde un aspecto lúdico, no
desde una obligación casi militar. La resultante
de no implementarlo de esta manera
se refleja en la sensación de agobio, cansancio, malestar.
La asociación habitual que
hace una persona es que una enfermedad es algo definitivo,
progresivo etc. y esto lo único que logra es aumentar el
stress.
Contemplando lo dicho en
cuanto a exigencias y las diversas técnicas posibles de
implementar, lo adecuado es ver como afronto yo hoy mi vida
y negociar para gastar adecuadamente la energía que tengo;
dicha negociación se entiende es la que uno hace con su
propia realidad, sabiendo aceptar la ayuda y/o cooperación
que se nos presente.
Después la presentación de la
tarea ante uno mismo y ante los demás, esto que comentábamos
del aspecto lúdico, ante determinado problema y haciendo un
paralelo que nos remonte a la niñez, en los
juegos infantiles, se hacia más hincapié en
discutir lo que iba a hacer cada uno, que en el juego
mismo, siendo este aspecto más importante: saber qué
rol va a desempeñar cada uno y en qué medida. En la familia
debería pasar lo mismo, lo que ocurre por lo general es que
uno de los integrantes toma el poder y no da libertad, hace
las veces de patrón que dictamina las órdenes, sin
permitirnos elegir cual es el rol que cada uno va a
desempeñar y es ahí donde se produce el desequilibrio
familiar, cuando el objetivo buscado es otro, jugar todos,
conversar qué puedo, qué no puedo, con qué colaboro.
Esto también es trabajado en
Calidad de Vida, si todos se borran y el paciente queda
solo, es un modo de desequilibrio. Si todos viven sólo en
función de la enfermedad del paciente también es un
desequilibrio. Hay que entender que la vida de los
involucrados en esa familia, debe continuar y seguir el
crecimiento de cada miembro y de la familia como un todo,
que permita una relación de diálogo e implementación de
roles acordes y saludables para cada uno de los integrantes.
En relación al contacto con
los médicos, la importancia de la existencia de un médico de
cabecera es fundamental, ya que debido a las características
de estas enfermedades es necesario acudir a muchos médicos
de diversas especialidades: cardiólogos, neurólogos,
dermatólogos, nefrólogos, hasta en determinadas ocasiones
medicinas complementarias que deben ser testeadas y
coordinadas para determinar su beneficio o no.
Con respecto al medio social
que nos rodea, mas allá del paciente, uno tiene que poder
comprender el dolor ajeno, y saber que el dolor tiene dos
instancias, la física y la espiritual o emocional y cuando
uno tiene dolor físico es difícil que el otro aspecto este
bien, a veces como familiar o persona de referencia no se
puede evitar el dolor físico, pero cuánto alivia la
percepción del dolor físico, el acompañar a la persona, la
contención, el trasmitirnos tranquilidad en ese momento de
sufrimiento. Es entonces cuando los familiares tienen un
gran efecto placebo en la comprensión del dolor y hay que
saber aprender a ejercer ese efecto placebo, o sea a formar
parte de esa circunstancia.
El objetivo fundamental es
que el paciente pueda conocer lo que pasa al enfermar y
conocerse, cómo son sus ritmos, cuándo se llega al límite y
saber que traspasarlos significa que puedo empeorar.
Aprender a distribuir las tareas para poder realizarlas de
un modo adecuado y estar contento con lo que uno quiere, sin
ceder los límites, mas allá de las imposiciones, en eso
consiste respetarse. Siempre es respetar el afuera y
respetarse uno, porque muchas veces en la exigencia de que
todo sea perfecto, el paciente no respeta el afuera y no
respeta la diferencia de que cada miembro de la familia es
un otro diferente con sus propios gustos, con su propio
ritmo y que tiene derecho a vivir bajo el mismo techo su
propia vida.
Aprender a cuidar no solo lo
físico sino también los aspectos relacionales- Una
característica común es la queja de los familiares: “todo el
tiempo habla de lo mismo” “lo único que sabe contar es qué
siente, qué le pasa, todo el tiempo lo mismo”. Como parte
del cuidado de las relaciones, una de las cosas que se hace
en Calidad de Vida es establecer un tiempo para contar lo
que me pasa, cuando el paciente está muy mal es una hora al
día, en esa hora puedo hablar
de todo lo que me duele o siento
pero el resto del tiempo respeto y cuido el entorno de la
vida de los demás, sin invadirlo todo el tiempo. Sin dejar
de tener en cuenta que hablar de algo, debe ser hablar no
quejarse, porque “la queja aleja”.
Quererse, mimarse, cuidar el
aspecto, poder darse un baño de inmersión, procurarse
aquellos gustos que nos reconfortan creándonos y disfrutando
el espacio para ello. Tolerarse, que tiene que
ver con aquellos aspectos de mi mismo que no me gustan, que
todos tenemos, aceptándonos, esta es mi realidad, esto es lo
que yo tengo, lo importante es lucirlo de la mejor manera
posible. Aprender a vivir con lo que uno es mas allá del que
dirán.
Por otro lado cuando una
persona se enferma, todo rota en torno al “no me
siento bien”, el no me siento bien es previo al
síntoma y a la enfermedad, este displacer, el no sentirse
bien, refiriéndome al no estar contento conmigo mismo va
consumiendo las defensas hasta que uno termina teniendo
síntomas.
El síntoma es una señal que
causa interés, “ por qué me pasa esto”, “que será esta
ronchita” muestra que algo falta, atrae energía, que me
falta el equilibrio que tenía antes, interrumpe la vida
diaria, aunque sea solo por tener que pedir turno para ir al
médico, tengo que parar para prestarle atención al síntoma,
alguien que se ocupe de él, pero el cuerpo es siempre un
lenguaje, esa manchita, ese síntoma es como si yo me dijera:
prestame atención ,prestate atención a vos misma , ¿qué está
pasando? Dónde se produjo el desequilibrio?, me hace volver
la atención de ese afuera tan importante que yo quiero tener
todo perfecto y ordenado, a mí mismo.
Qué curioso que aceptemos
prestarnos atención por un síntoma y no aceptemos darnos
esos gustos personales y cuidados placenteros, antes del
síntoma, que seguramente hubiera mantenido más el equilibrio
y mejor la administración de mis energías. No estamos
diciendo que uno es culpable de haber hecho esto, no, no
sabíamos, nadie nos enseñó; la educación está tan
centrada en lograr objetivos de producción que terminamos
excediendo nuestros límites. Lograr un orden que contemple
la posibilidad del descanso, la recreación y el cuidado
personal es un objetivo fundamental. Por supuesto que
después de producido el desequilibrio de la enfermedad,
volver a equilibrarnos es mucho mas difícil, quedando a
veces secuelas de lo que uno ha pasado, pero no es
imposible.
Desde ese lugar, hay que
tomar conciencia cuando uno dice que está bien; no
confundirnos con “estoy curada” ya que ese concepto hace a
que nuevamente me pueda salir de cauce, a sentirme
omnipotente y lo mas probable es que me vuelva a pasar.
Nuevamente se trata de encontrar el propio equilibrio.
El dialogo que uno establece
con el cuerpo tiene que ser a las primeras señales, como
ser, estoy cansado, me voy a sentar, estoy agitado, paro un
rato, descanso 15 minutos. Eso se llama hoy día,
reposo programado.
Procurarnos un lugar
agradable, que nos guste, evitar los malos pensamientos
respecto de los que nos pasa, evitar rumiar en el sentido de
quejarse y pensar obsesivamente en algo que pasó y que me
parece que al otro no le gustó y por eso puso esa cara,
cuando el otro probablemente ni siquiera escuchó y está
preocupado por razones propias, ajenas a nuestro pensamiento
Esto nos
presenta una encrucijada, al haber un replanteo se nos
presenta un dilema, hago esto? Entro por esta vía, o no,
o sigo por la que venia. Sabemos que todo esto es una
exigencia difícil muy grande, porque uno tiene hábitos ya
establecidos y maneras de estructurar el procesamiento de la
realidad.
Depresión
es cuando aquello que fue la
ansiedad del stress, me venció y pienso que ya no voy a
poder resolver el problema que tengo y nos abatimos, nos
caemos, nos auto compadecemos, siendo desde ese lugar mucho
mas difícil tener una actitud positiva y emprendedora para
salir adelante
Impulsividad tiene que
ver con el no manejar el enojo, la bronca, los celos y
manifestarnos abruptamente sin control, el instalarse bajo
un rótulo, como ser “soy nervioso” produce una
estereotipia que entorpece el aprendizaje y por ende el
estado de salud.
Vulnerabilidad,
cada uno de nosotros cuando está mal vuelve a sentirse con
las necesidades de cuando era un niño, quiere contención,
quiere mimos. Y qué bien que hace todo eso, que necesario
es, el asunto es mantener los vínculos familiares saneados,
para poder dar y recibir todo esto porque sino todas las
cosas que tenemos “debajo de la alfombra” hace que nos
tropecemos cuando caminamos y no llegamos uno al otro, no
hay puente.
Ineficacia;
esta es otra de las conductas que no nos permiten estar
bien, que es la de creer que no puedo hacer nada, sin
embargo, hay tanto que sí podemos hacer, tanto que es
maravilloso ir descubriéndolo.
El paciente se siente como
luchando con molinos de viento, como un imposible, sin
embargo no se trata de imposibles, nosotros lo que tratamos
es de aislar el sufrimiento, esto se ve más específicamente
en los pacientes con fibromialgia, que no tienen ningún
síntoma físico, ni de laboratorio, ni de rayos y como es
poco conocida la enfermedad, se tiende a pensar que el
paciente está buscando beneficios secundarios; sin embargo
el alivio que siente el paciente cuando se entera que lo que
tiene es real (porque a veces hasta él duda) es notable, por
lo que la comprensión del profesional y la familia es
fundamental.
Estas etapas, enojo,
negación, y con el transcurso de unos meses ante la
inevitabilidad de los síntomas, la depresión,
son procesos normales, pero si nadie nos dice que son
normales, ¿cómo las transcurrimos?: en general
pensando que somos los únicos
a los que les pasa algo así, que
no somos capaces de resolver
lo que nos pasa.
Es por todo esto
que es necesario tratar de educar para que
esta dependencia se transforme en cooperación entre
paciente, médico y familia, que esa impotencia que el
paciente siente pase a ser un proceso de rehabilitación, que
tomemos conciencia de los hábitos previos que nos condujeron
a tener problemas.
La elaboración de un
proyecto, ayuda a la descentralización y a la apertura hacia
aquello que nos es saludable.
El entrenamiento que tratamos
de alcanzar, consiste en tener más amplitud de análisis,
poder manejar distintas alternativas, que ese análisis tenga
mayor profundidad en lo emocional, que la persona pueda ir
teniendo más confianza en sí misma, que pueda extraer
enseñanzas, sobre todo en su propia vida.
El uso del humor, como
herramienta para disuadir el miedo, esto que parece una
banalidad tiene un sustrato, cuando yo sonrío, empiezo a
liberar endorfina, las endorfinas calman el dolor y
comienzan los procesos de reparación. La
actividad física acorde a las posibilidades también libera
endorfinas.
Finalmente el objetivo es
poder verse en un espejo distinto a la imagen que uno tenía,
que tener una enfermedad y ser enfermo, son cosas distintas.
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