Veamos qué
sucede normalmente adentro nuestro. El colesterol viaja
por el torrente sanguíneo unido a dos lipoproteínas que
lo trasnsportan: las LDL (baja densidad) son las
encargadas de llevarlo al interior de las arterias, y las
HDL (alta densidad) lo llevan desde allí hacia el hígado
para su excreción. Pese a lo que se cree, el colesterol
es también bueno y útil para la vida, ya que interviene
en la formación de todas las membranas celulares, la
bilis, distintas hormonas, el tejido nervioso, la vitamina
D.
Cuando las
arterias (que son los vasos encargados de llevar el
oxígeno y los nutrientes desde el corazón hacia todos
los tejidos del cuerpo) están sanas, su interior es liso
y suave y sus paredes, elásticas y flexibles. Pudo
comprobarse que algunas deficiencias en la dieta (como la
falta de vitamina B6 o de ácido fólico), así como la
ingestión de algunas grasas alteradas llamadas por su
posición espacial grasas TRANS, serían las responsables
de la pérdida de la elasticidad arterial normal, con la
consecuente aparición de lesiones en su interior, que
antes era liso y suave. Es entonces que ese colesterol,
que antes viajaba por la sangre unido a las LDL, comienza
a depositarse sobre las áreas lastimadas (que ahora son
ásperas y rugosas). Es decir, que para que una arteria se
obstruya con colesterol, tiene que estar previamente
dañada en su estructura.
Recapitulemos
entonces sobre lo que habría que hacer respecto de los
errores comunes de algunas dietas. Generalmente, sólo se
hace hincapié en aprender a evitar aquellos alimentos
ricos en colesterol, el que sólo se encuentra en el reino
animal y es inexistente en los aceites vegetales. Esto
está bien, pero como veremos, no lo es todo.
Como una
alternativa saludable a la manteca, nacen así, las
margarinas (grasas vegetales). Pero, en Agosto de
1990, un grupo de investigadores holandeses descubre que
el procedimiento mediante el cual se logra que un aceite
naturalmente fluido (como el del girasol), adquiera las
características y untuosidad propias de la manteca, es la
hidrogenación: justamente, las grasas, al ser
hidrogenadas, se convierten en grasas TRANS. Estas no
pueden ser metabolizadas por el ser humano, debilitan y
dañan las paredes arteriales, iniciando un proceso de
lenta obstrucción por la acumulación posterior del
colesterol LDL sobre este interior lastimado.
El consejo
es entonces, eliminar la margarina de nuestra mesa ya que,
como vemos, lejos de ayudar perturba profundamente nuestra
salud. Peor el remedio que la enfermedad.
REMEDIOS
“NATURALES” Y MEDICAMENTOS
Muchas
personas usan remedios a base de plantas que, en algunos
casos, pueden ayudar a mejorar o calmar síntomas; sin
embargo, no suelen comentarlo con los médicos por timidez
o por el temor a que el médico se “disguste”.
Desde el “té
de yuyos” hasta los más sofisticados remedios de
hierbas, existe una gran variedad de opciones para tratar
diferentes molestias. Ya desde la antigüedad se usan
estos extractos de plantas, semillas o frutas, por lo que
estos productos tienen fama, al menos, de no causar daño.
Pero no
siempre es así. Algunos de estos extractos pueden
interferir con medicamentos recetados y hacer que éstos
se absorban más lentamente (en cuyo caso disminuye el
efecto buscado) o, a la inversa, pueden reducir su
eliminación natural, con lo que el medicamento se “acumula”
a niveles sanguíneos mayores que el terapéutico,
pudiendo llegar a producir algo parecido a una “intoxicación”.
En otros
casos, las hierbas suman su efecto a otras medicinas, como
es el caso de tomar al mismo tiempo Ginkgo Biloba y
aspirina (ambos actúan reduciendo la coagulación).
Si Ud. toma
regularmente algún producto medicinal a base de “productos
naturales”, háblelo con su médico. Será útil para
ambos.