Primavera 2007

Octubre/2001
Cambia el rumbo el caminante
sin que esto le cause daño;
así como todo cambia
que yo cambie no es extraño...”
(Julio Numhauser)

La sensación de aislamiento, de estar separados de las personas sanas, es algo que nos sucede con frecuencia a quienes recibimos un diagnóstico de Lupus.

Nuestra vida sufre entonces un cambio repentino. Nos hallamos frente a una imprevista frontera, que nuestra sociedad define con demasiada dureza: la que va de la salud a la enfermedad.

Nos vemos de pronto del lado de la enfermedad, e imaginamos una serie de pérdidas: nuestro proyecto de vida, nuestras posibilidades de acción, nuestra armonía familiar... Se introduce en nosotros un desequilibrio inesperado.

Como en un espejo roto la imagen que teníamos de nosotros mismos se ha quebrado.

¿Qué sentimos realmente?... En principio, sufrimos, somos conducidos por un camino que no pensábamos recorrer, nuestros proyectos son contrariados. El encuentro con los otros y con nosotros mismos, con el mundo, no se produce como lo habíamos deseado.

Nos preguntamos entonces: ¿qué significa este nuevo rumbo que ha tomado nuestra vida?. Quizás, la pérdida de la seguridad, la incertidumbre acerca de nuestro futuro ... pero tal vez, también, la propuesta de una nueva alternativa.

A través de la imagen quebrada, a través del cuerpo sufriente, quizás se nos revele una nueva imagen, una nueva mirada, una persona distinta: más realista, más verdadera, con una nueva escala de valores, alguien con más coraje, fortaleza y paciencia. Una persona que frente a las crisis profundas a las que nos enfrentan las pruebas de la vida, es capaz de mantener el deseo de vivir, en el convencimiento de que este deseo es el único, que tanto en la salud como en la enfermedad, decide nuestro destino.

Aceptemos el desafío : “encontremos nuestro verdadero camino, cantemos nuestra propia canción y, sin considerar nuestra edad, decidamos libremente lo que queremos ser.”

Julio/2000 

"Con las alas del alma desplegadas al viento atesoro lo humano  cuando tiendo las mano
a favor del encuentro por la cosa más pura 
con la cual me alimento con mi pan de ternura con las alas del alma
desplegadas al viento.
Eladia Blásquez

Lograr el mayor bienestar posible debería ser el principal objetivo de cada paciente.

Si bien hasta el momento no se conocen las causas determinantes del Lupus, la clave para mantener bajo control la enfermedad es, fundamentalmente, el COMPROMISO DEL PACIENTE CON SU TRATAMIENTO y la ESTRECHA RELACION CON SU MEDICO.

A lo largo de nuestra vida, nuestra misión esencial es cuidar de nosotros mismos. Es éste un acto personal, de responsabilidad individual, consciente y que consiste en elaborar conductas encaminadas a satisfacer necesidades básicas; son acciones cotidianas que realizamos,sin pensar, durante años y que no valoramos en su justa medida hasta que circunstancias fortuitas (un accidente, un malestar pasajero) nos hacen perder transitoriamente nuestra independencia y nos tornan, ocasionalmente, dependientes de otros.

Pero cuando la enfermedad hace su aparición en el seno de una familia y, como en el caso de la enfermedad crónica, viene para quedarse, alterando la vida física, psíquica, laboral, social y económica de las personas, las relaciones en el entorno familiar pueden verse seriamente afectadas. Es entonces imprescindible la colaboración de todos: paciente, familia, equipo médico, soporte emocional.

En general, el Lupus afecta de forma diferente a cada persona. Cada uno debe adaptar su modo de vida al tipo de compromiso orgánico que presente.
En este sentido, la información y contención que proporciona ALUA tiende a lograr un control terapéutico más adecuado y la prevención de algunos factores que pueden desempeñar una importancia decisiva en la evolución de la enfermedad, facilitando la colaboración con el médico, la adaptabilidad y la respuesta al tratamiento. Se trata de obtener una comprensión básica y cierta de lo que la afección y los tratamientos implican, ya que SOLO SE PUEDE ACEPTAR Y ENFRENTAR LA ENFERMEDAD CUANDO SE COMIENZA A CONOCERLA. Entonces desaparece el temor a lo desconocido, factor muy importante en la contención emocional, que evita afectar innecesariamente el funcionamiento del sistema inmune.

La posibilidad del paciente de realizar cambios en su estilo de vida y de generar nuevas conductas determinan en gran medida el impacto que la enfermedad va a tener sobre él.

Es esencial, por ello, LA INTIMA INTERACCIÓN ENTRE EL PACIENTE Y SU MEDICO. Los pacientes deben preguntar y los médicos deben responder. Si una de estas dos partes falla, el que sufre es el paciente. Los médicos necesitan de nuestra ayuda. Ellos no pueden hacerlo solos.